viernes, 8 de agosto de 2014

Transfusión.

Zénobe.
El ambiente comenzaba a ser más fluido, la gente bailaba, algunos hacian pequeños círculos en el lago y conversaban o contaban historias bajo las estrellas... 
Zénobe está parado frente la multitud, buscando a Annie con la mirada preocupado. Ha dejado de sentirla, algo muy extraño pues siempre tiene un sentimiento o una pequeña sensación de donde está. Esta vez, sin embargo, no.
Se empieza a preocupar cada vez más, optando por dejar las bebidas en la mesa mas cercana y mantenerse sobrio. La busca entre la gente, se desliza por la multitud como una pluma y respira nervioso, ansioso.
La frustración le invade el cuerpo al no encontrarla tampoco por la entrada, ni tampoco por la orilla del lago... "Annie dónde coño te has metido", dice en su interior, cabreado, tratando que la escuche. 
Algunos presentes le miran con asombro, el joven está realmente estresado buscando a alguien en la fiesta. Pero una sensación le recorre el cuerpo, un tipo de recuerdo enviado por Annie. Ve árboles que se tambalean y siente un gran mareo en su interior. 
Annie... 
Corre hacia el lado del bosque, y ve un grupo de gente haciendo un semicírculo, la gente preocupada se limita a preguntar "¿Estás bien? ¿Quién te ha hecho esto?" Zénobe se apresura y de pronto allí esta. Annie. 
Corre a tal velocidad que asusta a los presentes como si fuera algo sobrehumano. La coge en brazos antes de que se desplome al suelo. Oh dios, Annie... La coge en brazos y se arrodilla en el suelo, examinando las marcas que tiene en los brazos, sus pupilas, los labios secos y la piel bastante más pálida de lo normal... Pero todas sus dudas se esfuman cuando ve un corte que apenas sangra. Apenas sangra por falta de sangre.
El corazon le va a mil, trata de mantener la cordura y se levanta, tomándola en volandas e ignorando la gente de la fiesta, que cada vez vienen más a observar la escena. Zénobe toma un atajo entre los árboles. No puede desplegar sus alas ante cientos de personas, alguien le vería. Corre a toda velocidad hacia el coche sollozando su nombre, y al llegar la tumba en el asiento trasero. Mete la llave en el contacto. 
Los acontecimientos que pasan a continuación son rápidos. 
Zénobe conduce a toda velocidad por el sendero. Llegan a casa. La coge rapido pero con cuidado en brazos y aprobecha para coger un pequeño maletín del maletero del coche. La introduce en casa sin dejar de hablarla para que no pierda del todo el conocimiento y sea consciente de la situación. Sube con rapidez sobrehumana al cuarto y la tumba sobre la cama.
-Annie... Annie qué ha pasado... Quién cojones te ha tocado... Annie lo siento... -Tensa la mandíbula para reprimir las lágrimas y se dirige al baño con el maletín. 
Empapa una toalla y la deja sobre la encimera del lavabo. Abre el maletín. Se trata de un pequeño maletín médico que usa para el trabajo. 
Trata de respirar con tranquilidad, intentando mantener una calma que ha perdido hace tiempo. Dios Annie...
Se ata una goma verde elástica alrededor del brazo para evitar un mayor flujo de sangre. Toma una jeringuilla y hace una conexion entre la jeringuilla y una pequeña bolsita de plastico esterilizada mediante un tubo. La observa por última vez en la cama, pálida. Se llena de fuerzas y valor y se pincha en la vena del antebrazo. El líquido rojo comienza a fluir llenando poco a poco la bolsita. Los músculos de Zénobe se tensan tratando con todas sus fuerzas de no desmayarse. Zénobe sabe autoregenerarse, por lo que no tendrá problema alguno en recuperar la sangre. Llena practicamente la bolsa entera de sangre. Se siente debil, ya que es una gran cantidad de liquido perdido. Retira la jeringuilla y se acerca donde Annie, suspirando pues no sabe muy bien como va a reaccionar. Al menos está inconsciente, respirando debilmente.
-Annie pórtate bien... -murmura, esperando una reacción violenta por parte de Annie al poner en contacto la bolsita de sangre con sus labios. Le obstruye las fosas nasales con los dedos a modo de pinza para que pueda tragar mejor, dejando que la sangre resbale por sus labios hacia el interior de su boca.
Suspira, se tambalea en ocasiones manchandose él de sangre, pues la imagen le da escalofríos y procura mantener la cordura. 

Cuando ha hecho que Annie beba casi toda la bolsita de sangre, se tumba a su lado, dejando caer esta sobre el suelo. La tapa con una manta para guardar calor, y se preocupa en curar las marcas mas pronunciadas de su cuerpo con las manos. En ocasiones él se moja la sien con la toalla de agua fría para mantenerse despierto y evitar el mareo que le ha producido tener que alimentar a Annie de esa manera. La ama, haría cualquier cosa por ella, como si tuviera que vaciarse entero con tal de que ella viviera 5 minutos más que él.
La piel de Annie vuelve a tomar un tono más rosado. Sabe que la dosis no ha sido suficiente, que mañana tendrán que ocuparse de ese asunto para mantenerla sana. Pero al menos recobrará el sentido. 
Los primeros rayos del sol comienzan a salir entre las montañas. Zénobe ha estado despierto toda la noche, abrazando por la espalda a Annie y acariciando su costado cuando esta tenía alguna que otra convulsión. Está pálido y las ojeras bajo sus ojos son pronunciadas. Está furioso por lo sucedido anoche.. No pudo sentirla, no pudo ayudarla. ¿Quién ha podido hacerle daño? Sea quien sea.. Incapaz de dormir, espera a que Annie recobre el sentido. 

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