Zénobe.
-¡Zeta es por aquí! -Coraline le guiaba por la calle como a un turista, agarrandole del brazo para poder llevárselo consigo entre la gente que se iba retirando poco a poco a sus casas, tenían que ir a entregar unos bollos de crema a una anciana, y de eso se encargaba él, llevándolos en una cajita adornada con cordel. Al ver el labrador llegar, tuvo que darle a Coraline los dulces en un rapido gesto, pues el perro se abalanzó sobre él baboseándole entero, y tirándolo practicamente al suelo, Zénobe se había quedado pasmado por un momento, pero enseguida reconoció al animal, se trataba de Tonca. Espera.. ¿TONCA? Dirigía la mirada a todos los rincones de la plaza mientras se incorporaba y se colocaba bien los cuellos de la camisa, acariciando al animal de forma cariñosa, pues le parecía un gesto precioso por su parte después de lo sucedido meses atrás- Parece que nos tienes a todas locas.. -Murmuró dibertida Coraline mordiéndose el labio de una forma picantona, Zénobe sin embargo no prestó mucha atención a su gesto, se concentraba en buscar, buscar por toda la plaza con la vista, como un animal salvaje busca a una gacela. De pronto, Tonca salió disparada hacia la fuente y se abalanzó sobre una silueta. Era Annie. Zénobe tragó saliva y se quedo observando, medio disimulando, hasta que Coraline volvió a intervenir sin saber de que se trataba todo aquello. -¿La conoces? ¿Es su perro? -Preguntaba mientras lo agarraba del brazo tirando de él para que siguiera caminando, en vano, Zeta se habia quedado ahí parado, algo no iba bien, conocía a Annie y conocía sus manías y sus gestos, cuando algo iba bien o iba mal. No podía estar pasando, pensaba que todo aquello era parte del pasado, que Annie se las habría resuelto para poder salir de aquella pesadilla, donde los sueños y las fantasías malévolas se apoderaban de ella. Tenía que hacer algo, pero, ¿El qué? Lo único que pudo hacer fue improvisar. -Cora.. Ve a dejarle estos pasteles a la anciana, voy a ir a saludarla. Es.. una amiga, venía conmigo al jardín de infancia y bueno.. hacía tiempo que no la veía. -Parecía un argumento convincente, Coraline se encogió de hombros algo frustrada, le gustaba tener la atención del muchacho, ella era más joven y esa idea de un veinteañero que ha luchado en Somalia la tenía loca, por no hablar de su fisico, pero por complacerle aceptó y se fue sonriente calle abajo con los dulces, moviendo la trenza al compás de sus andares.
Zénobe se quedo inmovil unos segundos, decidió acercarse lentamente, llevándose la mano a la nuca y frotándola en busca de ideas, tal vez si seguía frotando su cabeza serviría de lampara maravillosa, y saldría de su boca un tipo de genio que resolvería sus problemas. Se acercaba, estaba lo suficientemente cerca como para ver su rostro y ahí plantado, sólo se le ocurrió musitar en bajo, en un tono de voz familiar para ella y su mascota- Hola.. Annie. -Carraspea, dirigiendo unos segundos la mirada a sus zapatos, por no mantener mucho contacto visual, pero parecía que las cosas no estaban en su perfecto orden.
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