Zénobe.
La gente parecía hablar cada vez más bajo, aunque el local estaba despejándose, parecía que parte de las personas que había ahí estaban saliendo del bar o simplemente subian con cierto disimulo hacia la zona de arriba, hacia el almacen.
Inmovil, trata de volver en si yendo hacia los servicios, allí, se queda mirándose al espejo, con las manos apoyadas en el plato de el lavamanos. No estaba solo, un hombre estaba en los urinarios y de pronto, Eros entra en los baños.
-¡Zénobe! -Lo llama por su nombre, y el hombre del baño, que ahora se está lavando las manos lo mira con curiosidad, por su extraño nombre. Zénobe no reacciona, y el hombre se marcha del baño dejando a los dos jóvenes en los servicios solos, mientras Meredith sube al almacen junto los demas. -¿Qué diablos haces aqui? Tenemos que subir arriba, nos han llamado desde el almacén y por lo visto hay un tipo de charla informativa, puede ser importante, debemos ir. -Coge del brazo a Zénobe que parece algo aturdido. -¿Qué te pas? ¿Te ha sentado algo mal? ¿Es por Meredith? -Pregunta Eros, pues Zénobe y ella se besaron hace un par de meses, tras una presentación en el local, cuando les comentaron la situación y lo que debían hacer para acudir a este tipo de reuniones. Desde entonces, la situación entre ambos es tensa, pues Zénobe no se sintió a gusto al hacerlo, aun no estaba preparado para experimentar nuevas sensaciones.
-No.. no es por eso. Estoy bien, un poco mareado, el calor del local, y eso.. -Murmura, mientras se moja las muñecas para refrescarse.- Ve yendo, ahora subo yo.
Eros y Meredith se encuentran en la reunión, y Zénobe ha tardado algo más en subir por las escaleras de metal hacia la planta de arriba, parece que la reunión ha comenzado, pero pasa desapercibido al entrar en la sala, pues su sigilo es cuidadoso y todos prestan atención a un hombre que comenta con mucha retórica el objetivo de reunir a los ángeles.
Se sienta al otro lado de la sala, y Meredith le mira, sabe que hay algo en él que no está bien. Al fin y al cabo, Meredith tiene un gran corazón debajo de esa armadura que utiliza como mecanismo de defensa.
Dirige la mirada hacia aquel hombre, es un ángel superior, no es que haya oído hablar de él, sino que cuando desterraron al padre de Zénobe del cielo, fue él quien le hubicó en una escuela hasta que pudiera vivir por si solo. Le tiene respeto y lo escucha, prestandole solo atención a él y sus palabras hasta que se topa con una joven de pelo oscuro.
-No puede ser.- Susurra para su interior.
Baja la mirada tratando de esconderse, tratando de desaparecer en ese momento y junta las manos, apretándose los metacarpos y haciendolos crujir. Vuelve a llamar la atención de Meredith, que da un suave codazo a Eros para que fije la mirada en Zénobe, inquieto y practicamente sin aliento.
-¿Crees que...? -Pregunta Meredith por lo bajo a Eros, pues ambos saben el ligero problema que tiene Zénobe para controlar su fuerza, pues es mayor que la de la mayoría de ángles de la sala, y muchas veces pierde el control de sus poderes.
-Espero que no... -Susurra Eros, sin quitarle la vista de encima.
El ángel superior parece haber acabado la charla y los demás se acomodan en sus sitios, charlando sobre lo que se ha estado comentando en la reunión, algunos se levantan a reyenar sus vasos con unas botellas de Whisky, Ron, Vodka o Ginebra que hay en el bodegón. Eros se acerca donde Zénobe preocupado, y Meredith acude por detras.
-¿Todo bien? -Pregunta, posando la mano en el hombro de Zénobe.
Enseguida reacciona y con rapidez se levanta de la silla, tanta que llega a sorprender a sus dos compañeros, asiente con la cabeza varias veces y vuelve a mirar a Annie, que parece que ha notado su presencia, pues la ha pillado apartando la mirada veloz.
-Tengo que irme.. -Dice, y busca la salida con la mirada cuando de repente...
-¡Zénobe Yvvvvvvvves! -Una voz, le llama desde el otro lado de la sala. Era él, el ángel superior. Que llama al joven para que se acerque, haciendole un gesto con la mano. -¡Ven!
Zénobe se pasa la mano por la nuca, nervioso, y Meredith le da un ligero empujón para que se acerque, susurrándole a Eros "pero que cojones le pasa".
Se acerca.
Se acerca.
Se acerca...
Hasta estar practicamente a dos o tres metros de Annie, que permanece sentada en la silla. En ángel superior posa la mano en el hombro de Zénobe dandole un suave golpe. -¡Te veo bien! Estás hecho un toro. -Comenta con una sonrisa en los dientes, y Zénobe hace una mueca, intento de sonrisa, y finalmente habla con una voz algo ronca.
-Bueno.. Veo que usted también está genial, señor. -Agacha la mirada, nervioso, mientras el ángel superior se despide alegre de él para ir a comentar otros asuntos entre los demas ángeles.
Se quedan ellos dos, practicamente al lado, mientras que algunos ángeles van saliendo ya fuera de la sala, poco a poco. Meredith y Eros aun permanecen cerca de la puerta, algo atentos a la situación.
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