Las estrellas parpadeaban, ansiosas y espectantes de una escena, los grillos parecían haberse ido a domir, o ninguno tenía valor suficiente para frotar las alas y emitir esa melodía mientras Annie y Zeta hablaban. Escucha su nombre en su voz y se estremece.. Hacía tanto que nadie le llamaba Zeta.. En este tiempo, no dejó que nadie le llamara asi pues para él tenía mucho significado y de este modo evitaba manchar todo recuerdo.
No sigue su juego de roces entre natices, pero no se aparta, simplemente permanece inmovil y tenso, es una sensación extraña pues la tiene delante, como tantas noches a soñado, podría besarla si quisiera, pero no lo hace, no cree que sea digno de besarla en ese momento. Algo dentro de él pide tiempo, no espacio entre ellos, solo tiempo..
Vuelve a tomar su cintura cuando esta repite su nombre, como tratando de quererle decir algo, pero la eleva de sus pies y la deja en el suelo, liberándola y esperando que esta diga algo. Sin embargo parece no decir palabra y por ello Zénobe comienza a hablar nervioso, rompiendo el silencio.
-Annie... No quiero que nos precipitemos haciendo nada... No creo poder aguantar volver a despedirme de ti..
No quería volver a sentir ese dolor de perderla de nuevo, por eso, prefería seguir viviendo en un estado de embriaguez emocional donde si por algun causal, ella volvía a marcharse o sus caminos se separaban, evitaría todo dolor comparable al suicido. Quería estar con ella pero al mismo tiempo no confiaba en el destino, ¿No había sufrido ya bastante?
-No te haces una idea de como ha sido estar sin ti.. En ocasiones te veía detras de mi en el espejo, otras parecias rozar mi mano cuando paseaba.. Y la tortura más grande es que mi instinto interior te llamaba, transformándome en un ser completamente... Dependiente de ti.
-Dice, agachando la mirada y fijándose en los azulejos del parque- Creo que deberíamos estar un tiempo algo más.. -Trata de buscar una palabra adecuada, sin conseguirlo- Lo que te pido.. Es que no te separes de mi... Pero que guardemos las posturas... Yo seré tu ángel, pero necesito tiempo siendo tab solo.. Tu ángel. -murmura esta última palabra, alzando entonces la mirada para toparse con los húmedos ojos de ella, al igual que sus mejillas, que pronto seca sl posar con cuidado las manos en su rostro y besar con cuidado su frente. Tan solo un beso en la frente, pues Zénobe ha perdido confianza en si mismo, y desde entonces, no se cree lo suficiente bueno para ella, no cree ser especial para alguien como Annie.
-Voy a estar contigo -dice en su barbilla, volviendo a besarla- Y no importa que hagas Annie, no me importa que me hagas.. Siempre voy a encontrar perdón para ti, pequeña.
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