Zénobe.
Antes de que pueda darse cuenta, Zénobe se encontraba en un tipo de fantasía, en un lugar donde el espacio tiempo no tenía ley, parecía que no había paredes, que el cielo y el suelo se unian creando un refugio, el refugio de Annie. Se queda perplejo, hacía tanto tiempo que no presenciaba algo así... Hacía tanto tiempo que no presenciaba nada parecido ni nada paranormal.
La escucha hablar, y sus caricias y sus palabras son totalmente bienvenidas, se siente más tranquilo, se sienta un poco más en paz con su ser interior, parece que se ha ganado una pequeña gota de confianza en la vida de Annie, después de todo el mal causado. Sus palabras le confunden, ¿Sería cierto que allí nadie podía escucharlos? ¿Ni siquiera seres supremos? Al fin y al cabo Zénobe siempre había sido vigilado, y aún más cuando se le asignó proteger a Annie, tal vez por un error. Este suspira, pues sigue desconfiando un poco del extraño lugar, se arriesgaría la vida en confesar todo aquello, pero opta por contarselo, al fin y al cabo, no va a volver a tener una oportunidad asi, y no tiene nada que perder, Zénobe estaba en una situación en su vida, a la que no recurriría al suicidio, pero en la que no se defendería si algún tipo de ser quisiera quitarle la vida, no muestra interes por vivir, y el único motivo que tiene para seguir adelante es ella, pero si la tiene que abandonar para siempre, ¿Para qué seguir viviendo?... Mientras piensa, un cortante silencio invade el lugar, y este traga saliva, comprovando que estaban sólos en aquel lugar, tan blanquecino como la propia luz. -Mira Annie... Cuando te digo que dejé de ser un ángel hace mucho, es por que como sabes, fui expulsado del propio Edén por querer salvar la vida a mi abuelo, querían quitarle la vida por una razón injusta, y yo me negué a conciencia a quien nos da las ... órdenes, por asi decirlo. El caso, es que fui expulsado y mataron a mi abuelo, mi única familia en aquel momento. Yo por aquel entonces tenía unos siete años. Sí, a los siete años pasé a ser un ángel caído, sin embargo, era demasiado joven como para aprenderme el protocolo, y crecí como un humano más, fantasioso y con ayuda de Rufo, mi pequeño dragón... Al cual.. me han arrebatado. -Dice, prensando los labios- El caso, es que yo quedé danzando en el limbo, cuando te destierran de arriba -Dice metaforicamente refiriéndose al cielo, a la parte buena-, se supone que empiezas a pertenecer a la parte... de abajo, por así decirlo. Pues yo he estado toda mi vida en una cuerda floja, sin rumbo y entre esa fina linea, tengo prohibido volver a ser un ángel, pero nunca he tenido noticias de el mismo Lucifer. -Sus pupilas se dilatan al decir el nombre, desviando la mirada- Él mismo se encargó de mi busqueda, le pertenezco y nunca me he ofrecido a él, se supone que yo debo de ser de su propiedad pues he sido destinado a ello, a ser un ángel caído como él... Sin embargo, a mi me crearon para ser tuyo, y tú no eres de mi... "bando" -Dice, intentando explicarse, echandose el flequillo hacia atras, dejando sus ojos al descubierto- Lucif... él, no quiere que esté contigo, me busca y si me encuentra también te encontraría a ti y va a eliminarte, y yo te juro que no puedo con eso Annie, no puedo. -Niega, apretando el puño, intentando relajarse- No puedo estar contigo Annie, por alguna razón los ángeles podemos enamorarnos, pero no podemos enamorarnos de la persona que se nos asigna, por que en cuanto la persona que se nos asigna muere, nosotros optamos por el suicidio. E imaginate la situación cuando se enteran los de... ahí abajo, -Vuelve a usar metáforas, para que sus palabras sean más suaves- Se enterasen de que yo, un supuesto ángel caído disfrazado de humano se ha enamorado hasta las putas trancas de la mismísima luz, que resulta ser su protegida. ¿Cojonudo, eh? -Ríe ironicamente, basicamente ríe por no llorar, cogiendo una bocanada de aire y echando el aire por la nariz, tranquilizándose- He estado sin utilizar mis poderes años Annie, para no dejar rastro, tengo que usar... Un tipo de morfina para relajarme cada noche o amaneceré recostado en mis alas.. No controlo mis poderes, nisiquiera se como funcionan mis nuevos poderes por no poder utilizarlos. -Se inquieta,observándose las manos- He estado fingiendo ser un simple humano durante todos estos años Annie, he estado trabajando en la armada, he estado en Somalia ayudando a niños por aquel terrible tsunami, he intentando pasar desapercivido pero entonces volviste a aparecer y... y yo no se que hacer Annie, no se que hacer. -Dice, tragando saliva- Van a colgarme del cuello en cuanto me encuentren o a esclavizarme todos los años que les debo y más. Pero preferiría morir mil veces antes de que te tocaran a ti Annie, no puedo acercarme a ti, me huelen el miedo en cuanto te acercas, por que saben que temo que estés cerca, y... -aprieta los dientes, frotándose la cara- Que no puedo, no puedo, de verdad Annie yo... soy un monstruo. -Toma sus mejillas, besando su frente y dejando los labios en esta- Por las noches a veces se apodera de mi cuerpo para intentar hacerme caer en la tentación, como un tipo de lavado de cerebro, no se que pretende pero sabe que todos los ángeles que caen, caen en sus redes, y basta que yo me resista para darle motivos. -Vuelve a besar su frente y la abraza, escondiendola entre sus brazos y aspirando el olor de su pelo, fresco y con un olor a frutas rojas del bosque- Me he convertido en su juguete favorito, y estoy en un tipo de ... busca y captura.
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