Zénobe.
La escucha atentamente mientras termina el bollo, limpiándose los labios con una servilleta de papel que lanza hacia la papelera encestando, encogiendo los hombros a sus preguntas, llevándose el flequillo hacia atras, estaba bastante cambiado. Pensaba que decir, no sabía ni que responder a sus preguntas, terminando por ser sincero y balancearse suavemente en la encimera mientras jugaba con el envoltorio de uno de los bollitos entre las manos- Pues si quieres que te diga la verdad, todo a sido pura casualidad. Fuiste tú quién me despertaste con tus gritos. -Dice, tan normal observando el envoltorio, que lanza otra vez a la papelera, encestando- Reconocí esa sensación, al fin y al cabo no es la primera vez que te saco de apuros. Corrí hacia el bosque, llamalo... ¿Intuición? Y era mi deber ayudarte, tenía que hacerlo, ¿O pretendías que te dejara ahí tirada en el suelo, ahogándote entre tu propia sangre? -Pregunta, esta vez serio, pues parece ser que la chica no pone de su parte. Entiende que esté cabreada pero él tiene motivos serios por los que tuvo que marchar. -O por lo menos me gusta pensar que aquello fuera tu sangre. -Dice, saltando al suelo desde la encimera, recorriendo la habitación hasta llegar al cuarto, llevándose consigo el maletín y guardándolo en uno de los cajones de la cómoda, dejando tras la puerta el uniforme de militar y buscando en el armario ropa que ponerse, entornando la puerta que separaba sus cuerpos pues la confianza parecía no ser la misma entre ellos dos, hablaba mientras se cambiaba de muda y se vestía, se puso unos pantalones vaqueros oscuros y salió del cuarto mientras se ponía una camiseta blanca de manga corta- ¿Sigues teniendo problemas? -Pregunta apoyándo un costado en el marco de la ventana, baja la radio y su rostro parece tranquilo, neutro, ni feliz ni serio, totalmente relajado. -Pensé que después de tanto tiempo todo eso estaría solucionado, pero veo que eres un hueso duro de roer. -Añade pues Annie parece no decir palabra alguna ante el cambio de actitud del muchacho, por lo que continúa hablando- Se lo que quieres saber. Desde el día en el que me fui, llevas comiéndote esa cabecita todas las noches, no te hagas la víctima Annie Massey. -Chasquea la lengua, negando con la cabeza- Por que no lo eres. Las victimas son débiles y tú no eres débil, lo sabes y te las has apañado sin mi perfectamente. Sabes mejor que yo que te he echado tantísimo de menos pero no soy un hijo de puta. No me largo de casa sin motivo alguno, nunca he tenido familia. Nunca he tenido a nadie que me ayude en nada, ¿Me oyes? -Se acerca, tomando una manzana con la mano, examinándola, observando la perfección creada por la naturaleza, pero en la perfecta rojiza manzana hay una brecha que la hace fea y resta su valor, Zénobe aprieta la manzana y comienza a caer un jugo al suelo, como exprimiéndola- Lo único que he tenido en esa vida has sido tú, Annie. No he tenido padres, no he tenido hogar, he sido desterrado y humillado. Y aún sigues creyendo que no hay ninguna razón de peso por la que me haya tenido que ir. Aún más... Que me haya tenido que ir sin decir nada. -Remarca esa última palabra con tóno irónico, con cierto aire sarcástico y en un rápido movimiento lanza la manzana por la ventana de la cocina que se estampa contra un árbol rompiéndose en miles de pedazos, tensando la mandíbula- No tienes ni idea, ni idea. -musita para si. El ambiente era tenso y parecía que Zénobe era un completo extraño guardado de secretos, estaba lleno de ira en ese momento. No por ella ni enfadado por su culpa. Era una rabia interior, ajena. Prensa nuevamente los labios y estampa un puñetazo a la pared, dejando una marca en ella y se retira de la cocina pues sabe que debe tranquilizarse, saliendo de la casa y dando tras de si un portazo que hace temblar la puerta, bajando las escaleras del porche y sentándose en la última, con un nudo en la garganta y frotándose la cabeza, dirigiendo la mirada al cielo que parece que se nubla al igual que sus ojos, lleno de furia y sin poder dar ni una sola explicación- No puede estar pasándome esto a mi...
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