lunes, 3 de junio de 2013

Te amo, Annie Massey.

Zénobe.

Él también se sentía más tranquilo que nunca, estaban en un lugar dónde sólo ellos dos eran protagonistas,  no sonríe, no muestra expresión alguna en la cara, sólo se le eriza la piel cuando recibe cariños por parte de su protegida. Acerca su rostro al propio juntando ambas mejillas y acariciandola como si fuera un cachorro de felino en busca de mimos, terminando por abrazarla y rodearla con los brazos, alzandola del suelo unos segundos hasta darse cuenta de que los pies de esta flotan en el aire, sonríe entonces y la vuelve a dejar esta vez sobre sus propios piesa, así esta más alta y no tiene por que agacharse tanto para besar su nariz, cariñoso y respirando con más tranquilidad, escondiendo despues la cara en su cuello, hablando sobre su piel- No Annie... Las cosas no son así, si me fui fue por el hecho de no querer involucrarte en mis asuntos, no me hagas volver a marchar, por que lo haré si piensas hacer semejante burrada. No vas a hacer nada, no te metas en asuntos externos y menos con ese tipo de seres Annie. Prometemelo. -Añade, mientras besa su cuello, con delicadeza y esperando que esta responda aunque sea con un gesto de cabeza, algo que le permita saber que no va a cometer locuras. -Por que de lo contrario me volveré a ir, y entonces no me busques por que me aseguraré de no dejar rastro alguno. -Suspira, soltando el cálido abrazo que los une, bajándola de sus pies con cuidado, apartando la mirada- Annie yo no voy a actuar como un ángel mientras esté contigo, seré un humano más. Cuanto menos uso mis poderes más fuerza voy acumulando en ellos y eso puede llegar a ser un problema, pero se como controlarlo y de ese modo no detectaran magia en mi, les será mucho más dificil encontrarme. -Se alisa, una de las arrugas de la camiseta, distraido- Vamos, sácame de este lugar, tengo que trabajar y probalemente Coraline esté como una desquiciada buscándome por toda la casa. Además tú deberías cambiarte, mira que pintas llevas. -Sonríe juguetón, señalando su ropa, manchada por la sangre- Quien te vea así va a pensar que eres el Yeti. -Ríe en bajo, hasta darse cuenta que el Yeti no es precisamente un ser muy agradable- ¡Un Yeti bonito y precioso! -Exclama rapidamente intentando arreglar lo dicho anteriormente, frotándose la nuca- Pero primero una cosa, ya que no se si podré volver a hacerlo nunca más, por muy enfadada que estés tómatelo como un bonus extra que he ganado por serte fiel y sincero. -Alza las cejas, sonriendo con cierto aire de malicia infantil, tomándola por la cintura y ladeando el rostro hasta encargarlo con el suyo y posar sus labios en los de ella, besándola. Es un beso que dura escasos segundos, entrando en un juego de roces en los que Zénobe sonríe inconscientemente, terminando por decir a escasos centímetros, donde su boca y la de Annie tienen lugar- Te amo Annie. Tal vez esté condenado a morir, a servir o exclavizado en el purgatorio, pero nunca podrán cambiar la idea de que te amo. Por mucho que te ame sin más, o me hayan creado para amarte. -Le roba un último beso, bastante más relajado que la anterior vez y la vuelve a estrechar con cuidado entre sus brazos, suavizándolo hasta soltarla exceptuando una mano, que la mantiene entrelazada- Vamos, voy a llegar tarde por tu culpa. -Frunce el ceño, divertido queriendo hacerla de rabiar- ¡Rápido! -Ríe, impaciente-

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