lunes, 3 de junio de 2013

'Todo va a ir bien, mi ángel..'

Annie.

  Por su expresión, puede darse cuenta de que no está de acuerdo con el plan. Lo que Zénobe no sabía era que si en algún momento se lo habían asignado, por mucho que rehuyese, era ella quién podría y quién tendría que protegerlo de todo mal. El chico era un ángel y sabía perfectamente que esas cosas no podían cambiarse. Y...si decidía hacerle caso y no actuar, ni proteger, ¿cómo pensaba que terminaría ella si a él le pasase algo? Igual que un ángel guardián, terminaría en el suicidio y entonces no solo sería su final, sino el de toda la humanidad. Acepta sus gestos, sonriendo por momentos de manera infantil, como si de una niña chica se tratase, terminando apoyada sobre sus pies y cuando el chico espera una respuesta a su promesa, la muchacha se mantiene en silencio, sin hacer gesto alguno. No iba a prometerle algo que no iba a cumplir. Si le encontraban se marcharía y si no..también. No iba a correr riesgos, no si su vida estaba en juego. Annie frunce el ceño cuando el muchacho habla de salir de ese lugar, abrazándose a él con fuerzas, como si asi le dijera que no quería irse de allí y una risotada se le escapa cuando la compara con el Yeti. La verdad si tenía que cambiarse y tirar esa ropa...
Se le escapa un suspiro. Pasaba de estar enfadada con él a sentirse de nuevo bien consigo misma, como si hubiese recuperado una parte de si, aquella ilusión que le había entregado siempre. A pesar de todo lo que le había explicado, a pesar de que no quedó en su momento más remedio que marcharse sin decir siquiera 'adiós', no creía que la manera en que hizo todo fuera la adecuada. Siempre iba a estar a su lado, fuera como fuese..y no lo tuvo en cuenta, aunque fuese por su propia protección. En medio de todos aquellos pensamientos, el roce de sus labios contra los suyos casi parece sorprenderla. Una sonrisa acompaña aquel gesto, mientras que la chica lo rodea con los brazos y acaricia con cuidado sus costados. Sus palabras también la toman por sorpresa, aunque parece que sus ojos se iluminan ante estas. El próximo beso se hace mucho más duradero, aunque calmado y cuando terminan, la chica deposita varios besos sobre su rostro, dando el último sobre su boca y soltando una risita. Aprieta con fuerza su mano y ante su intento de molestarla, la chica le hace cosquillas antes de volver a atraerlo hacia si, besar su nuca y susurrar:

- Todo va a ir bien, mi ángel...

Y entonces la luz los lleva de regreso al bosque, donde el cantar de los pajarillos, el caminar de los animales y la humedad del ambiente los devuelve al mundo real. Cuando se abren sus ojos, las alas y su luz han desaparecido, volviendo a ser ella aquella chica de ojos azules y ropajes manchados. Annie suelta suavemente a Zénobe, dejando otra vez su mano enlazada con la suya. Acaricia sus dedos con suavidad antes de soltarle, ya que ya conocía los riesgos;/ no de que los vieran juntos, sino de que los vieran de esa forma. Da in paso atrás y con una sonrisita se despide, alejándose in poco, pero de repente vuelve, casi se tira entre sus brazos y deposita un beso en su mejilla, quedándose ahí in ratito. Luego vuelve a soltarlo, le despeina y sale corriendo, adentrándose entre los árboles para terminar en una carretera que la llevaría al motel. Camina bajo la luz de un Sol mañanero, que suavemente le da los buenos dias. No era muy tarde, por lo que los pasillos del edificio se encuentran vacíos. Y tras una subida en ascensor, su habitación le espera. Se deshace de sus zapatos, tanto como del ropaje que lleva y terminan bajo la ducha, dejando que toda aquella agua limpie su cuerpo, aprovechando ese tiempo para pensar en lo sucedido.

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