Zénobe.
"No me voy a ir", salen de los labios de Zénobe, aún aferrado a ella, sintiendo sus caricias, que le adormecen por momentos, pues esas suaves cosquillas eran su perdición.
Se incopora un poco, pues sino acabaría placidamente dormido sobre ella, y la vuelve a atraer hacia él, esta vez, apoyando las manos en el colchón para no dejar caerse en peso sobre el cuerpo de Annie, buscando a tientas su boca tras haberle dado unos besos en el cuello, que suben hasta rozar los labios de ella, esta vez es un beso más cálido y apasionado a pesar de no perder la dulzura, besando sus labios con ternura y atrapando estos con los propios en ocasiones, sintiendo su respiración cerca, y jugando en ocasiones con su nariz, dando suaves besos de esquimal.
Mantiene el peso sobre un brazo y acaricia su costado con el otro, hasta subir a su rostro y acariciar su mejilla mientras la besa, volviendo después a posar ambos brazos sobre la cama y a los dos lados del rostro de Annie, manteniéndose a escasos centimetros de ella, apartándose después un poco, pues no quiere ir tan rápido esta vez, es como si volviera a besarla como el primer día, siente hasta cierta timidéz en esos besos.
-¿Te parece si voy a cambiarme? Mañana tengo que hacer un par de recados, puedes venir conmigo.. -sonríe de lado, besando por ultima vez sus labios rápido, antes de que tuviera oportunidad de negarse, añadiendo- Si no tienes nada que hacer, te exijo que me acompañes. -Vuelve a sonreir de forma divertida y se incorpora en la cama, levantándose poco a poco y estirando el cuello mientras se dirige hacia los armarios, perfectamente ordenados, practicamente por prendas y colores, tomando una camiseta gris ancha.
-Si quieres ponerte más cómoda, puedes meter mano a mi armario. Creo que tengo alguna prenda aún de todas las mujeres seductoras con las que he estado en tu ausecia.. -Trata de no reirse prensando los labios, pero es incapáz, por lo que ríe, y más aún por la cara de pocos amigos que ha puesto Annie, y se apresura a darle otro rápido beso en los labios antes de que pueda decir nada, a modo de que se trata de una broma, pues sería incapaz de hacer nada más allá que un simple beso con otra que no fuera ella.
Antes de salir del cuarto enciende una lámpara de luz ambiente cálida, y desconecta el proyector para que pueda ver mejor, mientras se dirige al baño a cambiarse y a darle tiempo para que se pueda poner cómoda, o por lo menos quitarse los zapatos. A pesar de que todo a vuelto a ser como antes, Zénobe opta por ir al baño a cambiarse, prefiere mantener un poco las distancias, pues le parece demasiado pronto como para hacer nada íntimo, no por él, sino por ella.
Habla desde el baño, sin alzar en exceso la voz, mientras se cambia, para mantenerla distraida o entretenida. -Mañana tengo que ir a entregar unas cartas a la central de correo, tengo que ir al mercado a hacer unos recados para La señora Bipsy -ríe por que probablemente no sepa ni quien es- Es mi vecina, ya la conoceras...
Zénobe vuelve tras unos minutos con más frescura, y más relajado, pues el dolor de cabeza se le han ido junto con todas las penas. Entra en la habitación sin toparse con ella en un primer momento, dejando unas cosas en el armario y abriendo un poco las cortinas, pues los sitios cerrados le causaban algo de agobio, dejando la puerta del balcon levemente abierta para que entrara un poco el fresco. Se paseaba por el cuarto con una simple camiseta gris holgada y unos boxers negros que marcaban los músculos de sus tonificadas piernas.
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