Cuando Annie soltó su mano ante el comentario de Meredith, un escalofrío recorrió su cuerpo. Sabía todo el poder que Annie llevaba consigo, Meredith no podía hacerle daño, pero ella podía hacerselo, y mucho más daño del que podía imaginar.
Tras las ofensivas palabras de la chica, Zénobe agacha la mirada. No es por una sensación de culpabilidad ni vergüenza, es más bien un sentimiento extraño. El arcangel las mira tenso y manteniendo el control del escaso contacto que hay entre ellas, aunque entre ambos cuerpos salían practicamente chispas.
Escasamente se llegan a tocar, como si fueran dos substancias de diferentes densidades, se limitan.
El arcangel dirige la mirada a Zénobe y este le devuelve la mirada. Tras las palabras de Meredith él también ha sido involucrado en el asunto. Y estaba metido hasta las trancas, debido a que los ángeles guardianes no debían ser más que eso, guardianes. Especialmente con sus protegidos.
Zénobe había incumplido ya varias normas, el simple hecho de haber besado a ambas le dejaba entre la espada y la pared. De pronto la voz de Annie hace que vuelva en sí de sus pensamientos, pero sabe que se encuentra mal. Y sabe los motivos. No hacía falta ser un ángel para saberlos. Observa como se escapa entre la gente y sale por la puerta, sin dudarlo, la sigue y a escasos centímetros de la salida escucha su nombre en una voz firme y clara.
-Zénobe. -Lo suficientemente alto para que se detenga, prensando los labios y dándose la vuelta con aire mas relajado que como está por dentro, pues sabe que después de las confesiones hacia su persona no van a dejarle irse así sin mas. -Ven. -Termina diciendo mientras Zeta se acerca al arcangel con el cual vivió parte de su infancia.
Sabe lo que va a pasar ahora. Lo sabe por que él abandonó la tierra terrenal para alcanzar el cielo cuando su padre iba a ser desterrado y condenado a ser caido antes de que se sentenciara la pena de muerte. El padre de Zénobe era un ángel extremadamente poderoso, sus alas eran blancas como perlas pero eran mucho más grandes que las de los demás ángeles, permitiéndole volar más allá de donde muchos podían permitirselo, pudiendo alcanzar sin problema alguno las zonas del cielo más peligrosas, donde se encontraban unos ángeles selectos que gobernaban y tomaban las decisiones. Allí estaban los mensajeros, los ángeles de guardia terrenal y sobre todo, los ángeles que ejecutaban las órdenes de la luz, quienes determinaban practicamente la vida de los humanos. Aquel lugar era inalcanzable para la mayoría de los ángeles y eso proporcionaba seguridad. El padre de Zénobe fue condenado a muerte por ese motivo, por que siendo angel caido, podía alcanzar las puertas de ese lugar y alterar el cosmos para darle vida al caos del universo. Zénobe habia heredado sus alas, las temía, hacía muchísimo que no quería saber de ellas, le resultaba realmente dificil mantenerlas ocultas tanto tiempo pero al verlas veía a su padre sentado en el porche de una casa llamándole con una voz desgarrada y fría. Si aquellos ángeles veían sus alas, pondrian toda la atención en él, apenas dejarían que se mezclara entre humanos para evitar las tentaciones de caer en los pecados más oscuros. Y él era feliz siendo aparentemente un humano.
Tras volver a mirar hacia la puerta donde Annie ha salido, se dirige hacia el arcangel que posa su mano sobre sus hombros y lo guía hasta una sala, entrando ellos dos mientras Meredith queda custodiada. Ambos se sientan en dos sillas separadas por una mesa, Zénobe escucha con atención aunque sus pensamientos ronden a Annie.
-Zénobe Yves.. No voy a juzgarte por tu vida privada. Pero sabes que tenemos ciertas normas. Sé que Annie y tú teneis un vínculo más allá de la protección que se te ha asignado. Tampoco voy a juzgarte por eso, lo haría si fuera humana. Sabes lo que pasaría si ella fuera humana. -Dice la última frase, con un tono cortante y tenso- Aun así debes ocuparte de Meredith, la luz en ella se está apagando y la oscuridad la está llenando por dentro a una velocidad muy rápida. No creo que tenga salvación pero se puede evitar que esa oscuridad se expanda a niveles mayores. Tú vas a ser el responsable de llevarla al cielo e informar a los superiores de su situación, ellos se haran cargo de ella y de su estado anímico.
-Está bien.. Me ocuparé mañan.. -Antes de que Zénobe pueda acabar la frasd, el arcangel le interrumpe con un "Hoy" claro e indiscutible. Zeta asiente y se retira junto a él llevándose a Meredith junto con otros dos ángeles que la custodian hacia la parte de atras de la calle del pub, llevandosela consigo calle arriba hacia el bosque, ajenos a las miradas de humanos. Sin embargo, algunos de los ángeles de la reunión, especialmente algunos curiosos primerizos les siguen queriendo tratar de observar la escena.
Zénobe camina preocupado y la angustia se hace dueño de él, el terror está presente en su mirada, no quiere ni puede desplegar sus alas frente a ellos.
Al llegar Meredith parece aún mas retorcida que antes, incluso ha perdido cierto brillo en la mirada, la situación es crítica para ella.
-Zénobe. -Dice el arcangel desplegando las alas en el bosque junto con los otros dos ángeles. Su mirada ha bastado para que el joven comprenda que tiene que hacerse cargo de llevarla él, y para ello debe hacer aquello que tanto pánico le crea, pánico a ser descubierto y ser juzgado como un ángel superior apartir de ahora, con mucha más vigilancia y atención.
-Hmmm por fin voy a poder estar entre tus brazos cariño.. Espero que me lagarres bien de donde quieras.. A ver si ne voy a escurrir.. -Dice Meredith cada vez más ida de su ser, impregnada por el pecado de la lujuria. Zénobe se lleva las manos a la cabeza y suspira mientras tres ángeles le miran atentos, haciendole saber que estan esperando y que tienen prisa.
Entonces Zénobe se da por vencido, les niega con la cabeza varias veces pues no puede desplegar sus alas ahí, ante ellos. Y los ángeles se toman esa negación de órdenes como una clara posición a favor de Meredith, como si tratara de protegerla a ella de su crudo final como ángel pura. Para el arcangel algo le hace dudar, Zénobe no suele actuar de esa manera y está ciertamente confuso, pero antes de alzar vuelo, transporta a ambos con un simple gesto de manos al mubdo angelical.
Luz. Zénobe abre un ojo con torpeza y una inmensa luz le ciega, confundiéndole. Se acaba de despertar y algo le rodea el cuerpo tocándole y acariciandole el torso, de pronto, nota unos labios besándole y se deja llevar en ese beso. "Annie" Piensa. Aun no es capaz de abrir los ojos pero esos labios carnosos le confuden, y se lleva las manos a los ojos frotándolos para poder despertarse. La realidad de Zénobe cambia por completo, lo vivido no era un sueño y no está en su piso, y sobre todo: esos labios no eran Annie.
Se aparta bruscamente de Meredith que aprobechó su sueño para acercarse a él y se levanta gruñendo, enfadado y tratando de controlar su ira hacia ella, respirando controladamente y levantandose rapidamente del suelo. De pronto lo ve. Se encuentran en el cielo, exactamente en la zona penitenciaria donde eran sentenciados los ángeles para bien o para mal. Una jaula de barrotes transparentes les rodea a ellos dos, sin embargo no estaban solos, habia mas jaulas o celdas con ángeles que parecían sacados de su ser, algunos trataban de matar a su compañero de celda, otros gritaban tratando de convencer a los guardianes de que les dejaran salir, había ángeles disfrutando del sexo sin vergüenza y naturalidad impregnados de lujuría y pecados capitales. La respiración de Zénobe se acelera más al posar las manos sobre los barrotes y recibir una descarga electrica que le hace apartarse y caer al suelo. Meredith acude donde él abrazandole y aprobechando su estado de confusion y desesperación para sentarse sobre él y besarle. Zenobe trata de apartarla con los brazos torpemente, quitandola de encima y jadeando gatea por la celda hasta los barrotes nuevamente, al borde de un ataque de pánico. Vuelve a tocarlos y una nueva descarga electrica le golpea el cuerpo lanzandole hacia atras cayendo al suelo. Meredith vuelve a acudir donde él, volviendo a besarle esta vez mas intenso, aprobechandose de su estado nuevamente mientras él trata de apartarla. Se siente debil.
Jadea nervioso, llevandose las manos a la cara y murmura- ¿Cuanto tiempo llevamos aqui?..
-Un día, nos trajeron por la noche y enseguida anochecerá. Y tú y yo podremos hacer cosas malas.. -dice con voz sensual mientras acaricia el torso de Zénobe y este aparta su mano bruscamente antes de llegar lo suficientemente abajo como para cabrearle aun mas. Alza la mano apretando los dientes y Meredith en ese momento se asusta, la agarra por el cuello observando el miedo en los ojo de la joven por un momento hasta que la suelta tras casi gritar un "basta". Meredith se sienta en una esquina de la celda observando a los demás angeles proximamente caidos, y Zénobe murmura para su interior el nombre de Annie, cerrando los ojos, tratando de meterse en algún sueño.
Si sentencian a Zénobe por error como ángel caido le harán una inspección completa. Eso conlleva que sus alas sean expuestas a la luz y la condena no sería un destierro de el mundo de los ángeles, sino del mundo de la vida por temor a su poder.
Annie. Annie. Annie... -trata de llamarla, con desesperación, cerrando los ojos con fuerza y arqueando la espalda hacia delante dejandose caer al suelo, intentando colarse en el subsconsciente de Annie para que pueda contactar con ella.
La necesita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario