domingo, 1 de junio de 2014

Sueña con los angelitos.

Zénobe.
Tras la pequeña cena, Zénobe la nota más tranquila, parece que vuelven a brotar nuevos lazos de confianza entre ellos, y eso le encantaba. Me encantas Annie. Me encantas como el queso fundido de los macarrones.. Piensa en su interior, y sonríe pues a veces piensa cosas tan absurdas que se acaba riendo de él mismo, Annie vuelve de la cocina en ese momento y se sienta con él en el sofa, optando por acomodarse él también. La escucha, y piensa antes de hablar, tratando de hacer un recorrido a lo largo de estos tantos meses por el pensamiento.
-Pues... Tras la llamada, tuve que marchar y pasé unos meses arriba.. -comenta Zénobe con confianza, no da nombres pues Annie comprende que "arriba" es equivalente a una gran estancia angelical situada más allá de la vista humana. -... Luego, me enviaron aqui, con instrucciones de que por un casual iban a hacer un tipo de formaciones con nosotros, como entrenarnos para algo que aún desconozco, la verdad, me da pánico preguntar de que se trata y a qué viene tanto revuelo con tenernos en un estado de ejercito.. -suspira, haciendo rodar los ojos un momento, y se vuelve a recomodar, esta vez haciendo los brazos hacia atras y apoyando en el cuello en estos. Los brazos de Zénobe eran musculosos, no en exceso, pero se podía apreciar el trabajo en ellos. -Luego conocí a Eros en la ciudad, también es un ángel pero lleva siendo un ángel muuuuuuucho tiempo.. -rie levemente, acordándose de algunas peculiaridades que tiene su amigo- Pero es un buen hombre. Luego también conocí a Meredith en el local, es de la ciudad también pero trabaja en un bufete de abogados en la ciudad de al lado, pero nos vemos siempre que podemos. -con "nos venos siempre que podemos", Zénobe también incluía a Eros dentro del grupo, pero para él resulta insignificante y completamente entendible ese dato, pues no tiene ni idea de que Annie cree que están juntos. 

-Me mudé aqui, es un barrio bonito, es familiar y eso en ocasiones me hace sentirme algo solo. Pero en general todo bien, trabajo en ong's y en fin.. Trato de mantener mi mente despejada.. Ya irás viendo y conociendo mi nuevo mundo.

En lo que llevaban hablando, la cena, los comentarios, algun que otro cuchicheo del barrio, se había hecho bastante tarde. Zénobe bosteza con educación y se frota los ojos, está cansado, el día ha sido duro y a pesar de que le encantaría estar hablando durante toda la noche, se le empiezan a cerrar los ojos poco a poco. 
-Annie.. Jo necesito descansar. -dice algo apenado, pues sabe que ella duerme poco, al contrario que él- ¿Te parece que te vaya abriendo la cama? Ven. -susurra,pues el ambiente es silencioso y la toma de la mano para guiarla con él, enseñandole el camino hacia su dormitorio. La habitación era blanca y nada mas entrar sentías una sensacion de paz que relajaba hasta a la más inquieta fiera. Enciende la lamparita de noche y le abre la cama, poniéndole bien la almohada y corriendo las cortinas de seda casi transparentes de la terraza.
Observa como Annie se sienta al borde de la cama, esta vez tiene las mejillas ruborizadas y eso la vuelve aun mas tierna.
-Dormiré abajo en el sofá, por la mañana probablemente te despierten estos dos bebés.. Si es así, abreles un poco la terraza, les gusta volar al aire libre. 
Mientras tanto, se acerca a ella y la abraza por un instante mientras ella está sentada, y besa su cabeza, yendo después hacia las escaleras- Buenas noches pequeña, descansa. Si necesitas algo no dudes en llamarme.. O en lanzarme algo al sofá.. -sonríe divertido por última vez, y comienza a bajar las escaleras para adentrarse más tarde en un profundo sueño, placentero.

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