Zénobe.
La mañana había sido un horror, no podía parar de pensar en lo ocurrido con Annie, como de pronto salió de casa sintiéndose culpable. Sabía que la culpa no era de ella, en absoluto, Zénobe era libre de hacer lo que quisiera, y más aún por el hecho de no estar dentro de una relación, cosa que Annie desconocía.
Tal vez si aquel día no hubiera abierto la puerta seguiría con Annie. Aunque se imagina que los sábados los pasaría con el chico de la barra.
La tarde ha pasado rápido, no ha ido a Willowtown pero ha decidido comer fuera en un pequeño restaurante italiano, tal vez buscando consuelo en los tallarines o ahogando las penas en los ravioli. Le sonó el teléfono varias veces, pero lo cogió más tarde, cuando llegaba a casa. Sabía que era Eros, pero aquella noche no le apetecía salir.
El plan era el siguiente: Salir Eros y él al pub a tomar algo, tal vez hasta pretendían pasarse con un par de copas de más, querían pasar la noche fuera, ambos se merecían un tiempo para desconectar. Pero para disgusto de ambos, Meredith se unió al club en el último momento.
Zénobe no comprendía por qué quería ir Meredith con ellos, estaba distante con él y no parecía ceder en ningun momento. A Zénobe en ese momento no le importaba lo más mínimo, aunque sonara egoista, le había molestado que saliera con ellos esa noche.
El pub estaba llenísimo ese sábado, había bastante ambiente y se adentraron a sentarse en una mesa alta, con taburetes altos, al lado de unas diez iguales. Zénobe vestía con camisa blanca desabotonada en el cuello, con aire informal y fresco.
-¿Lo de siempre? -Dice Zénobe, alzando las cejas mientras mira a su compañero, evitando mirar a Meredith. Esta asiente diciendo que sí, pero Eros pide una doble y cargada, eentre ellos se lanzan una sonrísa de pillos y este va hacia la barra. Espera a que el chico de la barra esté más relajado y haya servido a los presentes para poder hablar así más tranquilo con él. Se apoya en la barra y este ante su presencia acude sonriente.
-¡Hombre! -Saluda a Zénobe amistoso- ¡Qué tal por aqui!
-Todo bien... ¿Te llamas? -pregunta sonriente Zénobe, y tras escuchar su nombre, este también se presenta y ambos estrechan manos. -Pues ponme un cosmopólitan y dos Ron Stroh 80. -Sonríe mientras Marcus hace un gesto de cierta impresión, pues se trataba de una bebida que practicamente contenía un 80% de alcohol en su preparación, pero sonríe también pues se lo toma como un reto. Mientras las prepara, Zénobe y él mantienen una conversación, pues la barra está bastante despejada en este momento, mientras la gente baila.
-Oye Marcus, noto a Annie ultimamente un tanto decaida, triste, no se.. -Marcus asiente, haciendo una mueca- ¿Te parece si te doy unos consejos de las cosas que le gustan a Annie? Creo que le haría muchísima ilusión que se los hicieras tú. -Dice con toda la normalidad, pues él supone que están juntos, y toma una servilleta de la barra y un boli de algun camarero- Mira, le gustan mucho las flores de cerezo, especialmente si las mezclas con algún que otro ramito de jazmines. -Mientras habla va apuntando, y Marcus observa el papel curioso e interesado, pues al ser amigo de Annie quiere verla feliz- Tiene pasión por las estrellas, le gusta observar el cosmos y todo lo que nos rodea.. Siempre se fija en esos detalles que brinda la naturaleza, no se. -encoge los hombros, y tras escribir un par de detalles más, le entrega la servilleta sonriente y Marcus la acepta risueño- Intentaré hacerlo lo mejor posible.. -Vuelve a sonreir, y le hace entrega de las bebidas, Zénobe le deja un billete de 100 en la barra y Marcus sorprendido lo niega, pues las bebidas cuestan mucho menos, pero este se aleja diciendo- ¡No son por las bebidas!
Marcus da por hecho que quiere que emplee el dinero en Annie, y lo guarda. Pero al de nada, hablando de la reina de Roma, aparece ella por la puerta y se acerca a la barra. Marcus y ella se saludan amistosamente y Zénobe les mira en ocasiones de reojo, suspirando para sí, entreteniéndose a beber la bomba de alcohol.
Mientras, en la barra...
-Annie... ¿Te apetece ir algun día a dar una vuelta conmigo? -Le pregunta mientras ella seca unos vasos y él sirve unos chupitos de tequila- Podría ser mañana por la noche, algo de relax, para evadirnos un poco del mundo. -Le pregunta algo nervioso, pero sonriente-
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