martes, 17 de junio de 2014

Ilusión.

Annie.


    Desde el tejado la chica observa a los ángeles saliendo, dirigiéndose entre los callejones a un lugar apartado. Ella sigue la línea de los edificios con la mirada hasta ver como una luz cegadora (para cualquier que estuviera cerca) explotaba en una zona apartada de la sociedad. Frunce los labios y preocupada clava la vista en el cielo. Cuando le había dicho a Zénobe que se ocupara de ella no se refería a esa forma. Pasan los minutos y de alguna forma, también las horas. En plena madrugada Annie se pone en pie en el tejado y se retira de allí, tomando las calles hasta el apartamento, en donde entra y se queda con la espalda apoyada en la puerta. Se humedece los labios despacio, asegura el lugar y deja las llaves en una mesita, subiendo al piso de arriba para cambiarse y sentarse en la cama con los pies cruzados.
Ya era madrugada pero Annie no se había dormido; seguía esperándolo. De una u otra forma tenía la esperanza de que regresara esa noche. Pero él no lo hizo. Ninguna señal, ningún mensaje. Annie cae después de un rato, abrazada a la almohada de su ángel, como si por alguna casualidad eso le ayudara a tenerlo más cerca. A la mañana siguiente Annie se despierta bruscamente, con la respiración a mil por hora. Algo iba mal, podía sentirlo. Con rapidez se viste, toma las llaves y sale del apartamento, tomando las calles de la ciudad hasta llegar al pub. Estaba vacío, pero las luces estaban encendidas. Ella sabía que él iba a estar allí.
Sube las escaleras y cuando llega al Almacén se lo encuentra. El arcángel la mira, sorprendido.

-Annie, ¿qué haces..?

-¿Dónde está? ¡Dime! ¿Dónde está? ¡Algo va mal!-Dice la chica, dejando que el nerviosismo se note en su voz. El arcángel la mira desde su esquina, en donde se encuentra sentado y frunce los labios, respondiendo:

-Está con Meredith. Les han encerrado. No hay nada que pueda hacer...

-¡¡Claro que puedes hacer algo!! ¡¡Tú tienes voz allí arriba!! ¡Si alguien de los que nos encontramos aquí puede hacer algo, ese eres tú! Además, ¿por qué se le acusa? ¿¡por qué!?

-...por ahora. Escúchame bien. Zénobe está viviendo una ilusión, todos los que están en el sitio donde él se encuentra la viven, día a día. Es la forma que se tiene de comprobar si son verdaderos, si no se han rendido a la oscuridad. Son reales, todos y cada uno de ellos, muchos se han rendido hace tiempo ya y son los que primero serán expulsados. Zénobe se encuentra en una prisión con Meredith. Ella está...exageradamente lujuriosa y a él se le ha asignado su cuidado. Cuando la pare, y con esto me refiero a que ella deje de cometer uno de los pecados, las barreras desaparecerán y serán libres. Al menos él. Ahora, si se rinde... serán desterrados, los dos.

   Annie se queda en silencio, perpleja. Habían puesto a su ángel guardián en una prueba con Meredith. Algo se revuelve en su estómago y ella frunce el ceño, mirando al arcángel que se encuentra frente a ella y susurrando:

-¿Cuánto tiempo?

-Eso, Annie, depende de ellos.

  Con esa respuesta la chica se da la vuelta y se marcha, pensando en una buena manera de comunicarse con Zénobe. Mira al cielo; las nubes se pasean de un lado a otro, como si danzaran. La chica llega al apartamento antes de lo esperado y empieza a hacer tiempo; coloca alpiste para los pajarillos y les cambia el agua, pasa un rato con Tonca, la cual parece tan preocupada como ella, abre los armarios, intenta organizar algo pero Zeta ha dejado todo impecable. Se sienta en la cama y suspira, posando una mano sobre su frente y bajando la mirada. Entonces se echa atrás, dejando que la claridad le haga cerrar los ojos poco a poco. Y se queda allí, dormitando.. hasta que la luz se hace más fuerte y ella cae en un sueño espiritual, donde la primera persona que ve es a Zénobe, que la mira concernado. Ella echa a correr, refugiándose entre sus brazos, respirando su aroma suavemente.

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