martes, 10 de junio de 2014

Escapada al mar.

Zénobe.
Se escuchaban las gaviotas y las olas del mar rompiendo en la orilla, el aire olía a salitre y a pan recién hecho, en ocasiones a fruta y en otras a esencias. El ambiente era un manjar de aromas que recorrían de la mano. Zénobe iba cargado ya con un par de bolsas al final de la mañana, la mayoría recados para la señora Bipsy, que deja en el maletero del coche antes de pasar a comer algo para llenar el estómago.
Ambos disfrutan de una mañana en compañía, se besan cada vez que pueden, se abrazan, no se sueltan de la mano y comparten miradas confidentes y tiernas, que resultan ser la envidia de la mayoría de los presentes del mercado, pues se les nota eternamente enamorados.
La brisa marina, los escasos y vagos rayos de sol, el frío de la costa mezclado con la calidez del ambiente, el salitre en los labios, el paseo por la playa, la arena bajo los pies, el frescor de esta al acercarse a la orilla, el mar, el escalofrío al tocar el agua con los pies, las risas, los abrazos...
-¡A que no me.. ! -Annie echa a correr antes de acabar la frase, riendo, mirando en ocasiones hacia atras para saber por donde va su contrincante y dejando que la melena ondee al viento, y Zénobe se muerde el labio divertido y corre tras ella tratando de no reirse sin mucho éxito, alcanzándola y tomándola por la cintura para elevarla en el aire y dar vueltas con ella, terminando por protegerla entre sus brazos dentro de un suave beso.

El día pasa rápido, comen en un pequeño restaurante pesquero tranquilamente, se toman su tiempo, pues es una terracita frente al mar, con unas vistas preciosas, y el sol comienza a bajar poco a poco por el horizonte, dejando el cielo rojizo a cada minuto que pasa.
Ambos se montan en el coche tras miles de besos, arrancando y tomando la carretera de vuelta a la ciudad. 
-Dejo esto en casa de mi vecina y vamos a tu casa a por algunas cosas, ¿Te parece? -la mira de reojo mientras conduce, y se acerca un escaso segundo para besar sus labios con rapidez, sonriendo después, metiéndose entre calles. Al llegar, aparca el coche cerca de casa y se vuelve a inclinar hacia Annie, pues llevaba "mucho" tiempo sin besarla. Toma sus mejillas y ambos se hunden en un beso lento pero lleno de amor, y termina por susurrar en sus labios. -No tardo nada, ahora vengo. -Vuelve a besar sus labios, y sale del coche, recogiendo las bolsas del maletero y se dirige hacia casa, para dejar las cosas a su vecina. Vuelve tras tres minutos, y viene a paso ligero disfrutando de los últimos rayos de sol del día, pues pronto anochecerá. 

-Te he echado de menos.. -Dice al meterse en el coche, poniendo carita de pena y toma su mano para acariciarla suave,como gesto de cariño.
Arranca el coche, esperando que Annie le vaya indicando la ubicación de su casa para poder llegar y así coger un par de cosas para el traslado. Se dirige hacia la otra zona de la ciudad, pasando por parques y descampados arbolados, cruzando el puente del río y aparcando en una zona tranquila, llena de árboles. Ambos salen del coche y Zénobe la sigue, pues desconoce cual es su casa, y Annie le guía a una casa donde ella vivía en la zona de arriba, en un tipo de buhardilla acondicionada y bonita, era tan común en Annie. Los espacios cálidos y pequeños eran su hogar, normalmente siempre acompañados de algún tipo de  sistema o escondite que llevaba al tejado donde probablemente se subiría a contemplar el cielo. 
La sigue por detras, en silencio, pero se encuentra realmente cariñoso por la emoción de volver a convivir con ella, abrazándola un instante por detras pues le es casi incapaz de no comérsela a besos ahí mismo, rodeándola con los brazos y posando los labios en su cuello para besarlo, para hacerla estremecer y pegarse más, depositando algunos besos breves en su mejilla y luego la suelta para poder seguir avanzando, volviendo a dejarse guiar por las escaleras hasta la zona más alta del lugar.

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