domingo, 1 de junio de 2014

Buenos días, para otros.

Dormía tan a gusto en el sofá abrazado a un cojín que apenas se movió en toda la noche. Sin embargo, el ruido de la puerta le despertó sobre las nueve de la mañana. Abrió los ojos con molestia pues a pesar de tener las cortinas cerradas el sol comenzaba a entrar en el loft. Se levanta torpe, y abre la puerta frotándose los ojos, con los pantalones algo caidos y el pelo removido. 
-¡Buenos dí... ¿Zénobe que haces así? -dice Meredith apuntándole con el dedo a la ropa, alzando una ceja- Habíamos quedado para ir a Willowtown, ¿No te acuerdas? Los tres, sábado, comer alli, pasar el día... -narra lo que iba a ser el día de hoy, mientras Zénobe se limita a apoyarse sobre la puerta, tratando de despertarse aun- Como eres Zénobe de verdad, venga... Vistete que te esperamos aqui. -Dice entrando por la puerta ella sola, practicamente sin permiso, mientras que Eros nota la presencia de Annie dentro de casa. Ambos se miran, y Eros alza las cejas en modo de pregunta, y Zénobe asiente con la mirada. Lo poco que han estado juntos les ha servido para establecer un vínculo de hermanos, Eros era como un hermano mayor para él, que comprendía hasta el lenguaje de las miradas. 

-Sólo espero que tengas cuidado. Se lo que os une, a ella y a ti. Pero ten cuidado, bien? Confío en que lo harás. -murmura Eros aun desde la puerta, y una luz entrando en el loft les hace volver en sí, es Meredith corriendo las cortinas fel salón. Ahora que hay más claridad se percata que el sofá está con una manta y cojines, desordenado.  Intuye que Zénobe ha estado durmiendo ahí.

Para Meredith no era una sorpresa, pero se imaginaba que podía tener una remota posibilidad con Zénobe, quería lo mejor para él de corazón, pero se creía que ella sería lo mejor para él, lo que le traería de vuelta a la vida y lo que le centraría como ángel. Quería que Zénove dejara de ser tan humano y que se desprendiera del mundo terrenal para alcanzar algo mucho más místico. Sabía que Zénobe tenia mucho más poder que algunos de altos cargos, pero como no sacaba su potencial, no aprobechaba ese don. De pronto, siente una presencia en la casa. No es humana, no es un ángel tampoco.. O al menos, no del todo.
-No estás solo... ¿Verdad? -dice Meredith mientras se acerca a la puerta, dejandose tras la oreja un mechón de cabello castaño ondulado. -Si quieres nosotros.. -Hace un gesto de cabeza, entendible por un "nos vamos", prensando los labios con cierta rabia. -No se como no me lo he podido imaginar.. Es ella, ¿No? -cruza los brazos  en el pecho, a modo de defensiva, mientras Zénobe la observa a escasos centímetros aun algo dormido y aturdido por la situación. -Es tan... Cojonud.. ¡Genial! -dice corrigiendo su coloquial vocabulario, pues Eros trataba siempre de corregirla y en este momento si la corregía lo mas probable es que se enfadara también con él- Es la primevera vez que veo que la zebra y el depredador duermen juntos. Es curioso. Cu-rio-so. -dice casi llena de desesperación, gesticulando con las manos- Es increible que hayas tardado menos de una semana en tirártela. 
Zénobe esta perplejo por la situacion, pues no entiende el drama montado por Meredith y se frota la cara con una mano, mientras Annie observa la escena desde arriba, escondida- 
Meredith yo no.. -Zeta suspira, frustrado por no poder explicarse y hacerla entrar en razón, pues sabía el instinto protector de Meredith al ser también un ángel guardian que aun no había encontrado a su protegido. Sin embargo, desde la perspectiva de Annie todo parecía diferente, parecía que la chica acababa de enterarse de que su "pareja" le era infiel con aquella que casi lo mata hace una semana. Parecía que estaba al borde de un brote de celos. -No saques las cosas de contexto.. -Dice por ultima vez Zénobe, antes de que volara por el aire una maceta lanzada sin querer al suelo por la ira y un gesto de mano de Meredith, que no paraba de gesticular.

-Nosotros nos vamos. Si decides cambiar de opinión ya sabes donde encontrarnos. Aunque también puedes seguir follándotela. -Esas últimas palabras hieren a Zénobe, pues no era para nada así y menos lo sería con Annie, y agacha la mirada al suelo dejando que Meredith, tras mirar con cierta maldad a las escaleras que dirigían al piso de arriba, salga por la puerta furiosa, bajando a trompicones.

-Ffff... Ya sabes como se pone siempre. Voy a intentar calmarla, te llamo con lo que sea y a la noche salimos a tomar algo, y asi te despejas. -Dice Eros, que se despide de Zénobe tras el brote de celos y furia de su compañera. 

Zénobe sabe que Annie ha presenciado la escena, sabe que está al comienzo del pasillo de la planta de arriba, y que nota que su estado de ánimo está alterado. Se acerca sigilosamente hacia la escalera, haciendo crujir alguna tabla de madera del parquet, subiendo las escaleras hasta encontrarla con la mirada- Annie yo.. Lo siento. No pretendía que vieras esto.. -prensa los labios,pues se sentía fatal por el comportamiento de Meredith hacia ella- Yo.. -suspira sin saber que decir, agachando la mirada- 

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